Gallardón mola

Gallardón con Torrijos

Gallardón es nuestro héroe. Hace todas esas cosas sin las que los madrileños no nos sentiríamos en nuestra ciudad. Sin las que no seríamos felices. Por eso va a salir reelegido. Porque sin Gallardón, “nunca pasaría nada”.

Sin él no podríamos salir por la noche sin el emocionante temor a llevarnos unos porrazos. No podríamos sentirnos tan solidarios como lo hacemos al pagar en un parquímetro. No podríamos tener un alcalde cuyo suegro fue ministro de Franco, un alcalde que quizá esté metido hasta las cejas en ese pequeño chanchullo llamado Operación Malaya.

Gallardón nos hace soñar. Al ganar las elecciones de 2003 nos prometió recuperar 40.000 viviendas, poner equipos culturales públicos en cuatro conventos de la capital, limitar la prostitución, acabar con el top manta, “racionalizar” la carga y descarga, desmantelar cinco poblados de chabolas, crear una Casa de Campo del Norte, un Gran Centro Cultural, una Ciudad de la Cultura, bibliotecas y escuelas de música. Si ninguna de estas promesas que calificó como “un contrato con los ciudadanos” ha sido cumplida es porque nuestro amado alcalde nos quiere ayudar a abstraernos del duro día a día. (*)

Gallardón nos hace sentirnos orgullosos de vivir en Madrid. Dedica nuestro dinero y endeuda a la ciudad con proyectos faraónicos. Es verdad que se ha gastado 3.500 millones de euros y ha hipotecado el presupuesto municipal durante los próximos 35 años, pero nos ha dado la M-30, ese hito de la arquitectura moderna que se inunda con una tormenta y que ya se cae a trozos, que aumentará la densidad de tráfico en un 25% al actuar como “efecto llamada”. Una obra que hizo arrancar miles de árboles, trastocar el Puente de Toledo y destruir vestigios arqueológicos declarados Bien Cultural.

Pero la M-30, que ha causado cinco muertes y 700 siniestros en accidentes laborales, beneficia a todos los madrileños. No sé si en esto se incluirá a los que viven al lado de los túneles y se van a tragar la enorme cantidad de emisiones de humo que éstos generarán, o a los que sufren día a día las consecuencias de la obra.

Confíemos en Gallardón. Un alcalde con semejantes credenciales no puede defraudarnos. Estas elecciones, déjate de alternativas y vota a nuestro querido alcalde, que peor no lo puede hacer y, con un poco de suerte, igual hasta nos construye una pirámide.

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(*) Para más información sobre las promesas incumplidas, visitad http://www.esperanzaaguirre.net/Personajes%20Populares/ruizgallardon/puedoprometerynocumplir1.html


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